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El 10 de junio de 2026 —precisamente el mismo día en que, cien años antes, falleció Antoni Gaudí tras ser atropellado por un tranvía en Barcelona— el Papa León XIV bendijo e inauguró la Torre de Jesucristo de la Sagrada Familia. Con este acto, las seis torres centrales quedaron oficialmente culminadas y la basílica se convirtió en el templo religioso más alto del mundo, con 172,5 metros de altura, superando a la Ulm Minster de Alemania, que ostentaba el récord con unos 162 metros.
Detrás de la espectacularidad visible de esa imagen hay un elemento que casi nadie ve: el adhesivo estructural que une la piedra y el acero de sus paneles y permite que ambos materiales trabajen como una única estructura. Un componente silencioso que, sin robar protagonismo al verdadero logro de ingeniería del proyecto —el sistema constructivo de piedra tesada—, ha resultado decisivo para hacerlo posible.
La historia de la Sagrada Familia es la de un proyecto pensado para trascender generaciones. La construcción se inició en 1882 y, en 1926, tras la muerte de Antoni Gaudí, la obra quedó inacabada, aunque profundamente definida en su visión. Antoni Gaudí nació en Reus en 1852 y asumió la dirección del templo en 1883, dedicando a él más de 40 años de su vida —los últimos 15 de manera casi exclusiva—. Durante su vida solo llegó a ver terminada la fachada del Nacimiento, la única que pudo completarse íntegramente bajo su dirección. Aun así, lo concibió con la vocación de que fueran las generaciones futuras quienes encontraran las soluciones técnicas necesarias para completarlo.
2026 no es solo el año del centenario de la muerte de Gaudí: es también el año en que Henkel celebra su 150 aniversario, bajo el lema “Future? Ready!” y el propósito corporativo “Pioneers at heart for the good of generations”. Fundada en 1876 por Fritz Henkel, la compañía alemana —hoy presente en más de 100 países, con unos 50.000 empleados y unas ventas globales en 2025 de aproximadamente 20.500 millones de euros— sigue siendo una empresa familiar: la quinta generación de la familia Henkel mantiene hoy más del 50% de las acciones de la compañía, que cotiza en el índice bursátil alemán Dax40. Una continuidad generacional que no es casual que encuentre eco en un proyecto como la Sagrada Familia.
Que la culminación de las torres centrales coincida con ambos aniversarios no es casualidad: es la confluencia de dos trayectorias centenarias que, en 2026, se encuentran en lo más alto del skyline de Barcelona.
Conviene ser precisos sobre dónde reside la verdadera innovación de este proyecto. La culminación de las seis torres centrales fue, sin duda, el mayor reto estructural al que se ha enfrentado nunca la Sagrada Familia. Pero ese reto no lo resolvió un adhesivo: lo resolvió un sistema constructivo que el propio equipo técnico de la Sagrada Familia diseñó específicamente para este proyecto.
Ese sistema se conoce como piedra tesada (o “prestressed stone panel system”): una técnica modular diseñada por el equipo de Sagrada Familia que combina piezas de piedra con barras de acero inoxidable dúplex pretensadas en su interior, convirtiendo cada conjunto en un único panel estructural. El arquitecto director de la Sagrada Familia, Jordi Faulí, explica en primera persona en qué consistió este desafío técnico y por qué fue necesario desarrollar todo un nuevo proceso constructivo desde cero.
Fue precisamente al diseñar ese sistema donde apareció el problema que necesitaba resolverse: cómo lograr que la piedra y el acero funcionaran, de manera fiable, como un único elemento. Para eso hacía falta encontrar el elemento de unión adecuado —adhesivo y resina— capaces de garantizar ese vínculo perfecto. El adhesivo ha sido el elemento clave que permitió que la innovación de la Sagrada Familia se pudiera construir.
La solución elegida fueLOCTITE® EA 9497™, un adhesivo epoxi bicomponente del portfolio de Henkel, sometido a un proceso de validación de más de ocho meses en los laboratorios de Henkel en Montornès del Vallès (Barcelona) y en Alemania —entre cuatro y ocho veces más tiempo del habitual en un proyecto estándar— además de validaciones externas independientes. Puedes leer el desglose técnico completo de este proceso en nuestro artículo especializado.
El proceso constructivo comienza en la cantera, donde el adhesivo se aplica en estado líquido mediante un equipo dosificador que combina sus dos componentes. Su viscosidad controlada le permite rellenar por completo la zona de unión entre la piedra y los elementos metálicos. A continuación, las piezas pasan por un curado de aproximadamente 24 horas en condiciones de temperatura controlada, seguido de un post-curado térmico que mejora su comportamiento a largo plazo.
| Magnitud | Dato verificado |
|---|---|
| Adhesivo estructural utilizado | LOCTITE® EA 9497™ (epoxi bicomponente 2K EP) |
| Cantidad total de adhesivo | Más de 24 toneladas |
| Paneles construidos | 826 paneles |
| Elementos de piedra unidos | Más de 2.100 |
| Consumo medio de adhesivo | Cerca de 30 kg por panel |
| Años de colaboración Henkel–Sagrada Familia | Más de 10 años (desde 2015) |
| Tiempo de validación del adhesivo | Más de 8 meses |
| Aumento de velocidad de construcción | Hasta 10 veces frente a métodos tradicionales |
| Altura de la Torre de Jesucristo | 172,5 metros |
| Resistencia de la unión adhesiva | Equivalente al peso de 100.000 personas por m² |
El entorno en el que debía funcionar este adhesivo no es sencillo. La Sagrada Familia se encuentra a apenas 2,5-3 kilómetros del mar Mediterráneo, lo que implica una exposición constante a un ambiente salino que favorece la corrosión. A esto se suma una humedad relativa que, durante gran parte del año, oscila entre el 65% y el 75%, y unas variaciones térmicas notables: los materiales pueden pasar de temperaturas cercanas a los 5°C en invierno a más de 30°C en verano.
El entorno urbano añade un desafío más: dos líneas de metro discurren junto a la basílica y generan vibraciones constantes que se transmiten a la estructura. El adhesivo debía, por tanto, aportar el equilibrio exacto entre rigidez y flexibilidad.
La unión lograda con esta tecnología puede soportar cargas equivalentes a hasta 100.000 personas por metro cuadrado. Para hacerse una idea de lo que eso significa, la propia Henkel lo compara con el peso del público que llenaría un estadio como el del FC Barcelona, o con el de aproximadamente 1.600 elefantes africanos, concentrado en un solo metro cuadrado.
Esa capacidad de carga resulta determinante para sostener la gran cruz que corona la Torre de Jesucristo, de unos 17 metros de altura. Aunque la cruz en sí no incorpora adhesivo, su estabilidad depende por completo de la solidez de la estructura que la sostiene: el sistema de piedra tesada unido por LOCTITE EA 9497.
A ese hito se suma otro elemento ya icónico del conjunto: la estrella de doce puntas de la Torre de la Virgen María —también una de las seis torres centrales culminadas—, de unos 7,5 metros de diámetro y visible desde gran parte de la ciudad. Cruz y estrella conforman juntas la nueva silueta de la Sagrada Familia en el skyline de Barcelona.
El reto clave era encontrar una forma fiable de conectar la piedra y el acero para que se comportaran como un único elemento estructural.
Begoña Cantera, ingeniera responsable del proyecto en Henkel
Ni el sistema de piedra tesada ni el adhesivo habrían llegado a las torres sin una cadena de colaboradores. El suministro del producto corrió a cargo de General de Adhesivos, SLU—integrada en 2022 en el grupo internacional Bodo Möller Chemie—, mientras que el desarrollo técnico y la coordinación de los sistemas de unión estructural se realizaron junto con ROLEN Technologies & Products, S.L., ingeniería con sede en Barcelona. Henkel ha actuado como nexo tecnológico entre todos ellos, pero, como recuerda el propio equipo del proyecto, el éxito ha sido colectivo.
Esa misma trayectoria de colaboración en proyectos de máxima exigencia —Henkel cuenta con experiencia previa en obras como el Burj Khalifa de Dubái o la Gran Muralla China— es, precisamente, parte de lo que dio confianza a la Sagrada Familia para iniciar esta relación en 2015.
La relación entre Henkel y la Sagrada Familia comenzó en 2015, cuando el equipo de ingeniería del templo trasladó a distintas empresas especializadas un briefing técnico detallado en busca de una solución de unión estructural. Desde entonces, la colaboración se ha prolongado más de una década, con un equipo de más de 20 especialistas de Henkel implicados en ensayos, validaciones y acompañamiento técnico continuo.
A diferencia de un proyecto industrial convencional, el ritmo de las obras de la Sagrada Familia depende de un modelo de financiación único, basado en las aportaciones de sus visitantes. Henkel ha tenido que adaptar de forma constante su producción y logística a esa realidad —incluida la paralización de las obras durante la pandemia—, garantizando en todo momento la continuidad del suministro del mismo producto.
Como resumía Adrian Orbea, presidente de Henkel Ibérica, tras la inauguración de la Torre de Jesucristo, este proyecto “pone de manifiesto cómo la innovación y la colaboración siguen impulsando el progreso”.
¿Qué adhesivo se ha utilizado en las torres centrales de la Sagrada Familia?
Se ha utilizado LOCTITE® EA 9497™, un adhesivo epoxi bicomponente (2K EP) del portfolio de Henkel.
¿Cuánto adhesivo se ha empleado en total?
Más de 24 toneladas, distribuidas en 826 paneles y más de 2.100 elementos de piedra, con un consumo medio cercano a los 30 kg por panel.
¿Fue el adhesivo el mayor reto de la Sagrada Familia?
No. El mayor reto fue desarrollar el sistema constructivo de piedra tesada que combina piedra y acero en paneles pretensados. El adhesivo fue la solución que permitió que ese sistema, ideado por el equipo técnico de la Sagrada Familia, pudiera ejecutarse de forma fiable.
¿Cuánto se ha acelerado la construcción gracias a este sistema?
El sistema modular ha permitido avanzar hasta 10 veces más rápido que con métodos de construcción tradicionales.
¿Desde cuándo colaboran Henkel y la Sagrada Familia?
Desde 2015, lo que suma ya más de 10 años de colaboración continuada.
¿Por qué la Torre de Jesucristo no supera la altura de Montjuïc?
Porque Gaudí defendía que ninguna obra humana debía superar la creación natural. Con sus 172,5 metros, la torre se mantiene deliberadamente por debajo de los aproximadamente 178 metros de la colina de Montjuïc.
La historia de la Sagrada Familia es, sobre todo, la historia de una visión que ha necesitado varias generaciones —y muchas disciplinas distintas— para hacerse realidad. El sistema de piedra tesada ideado por el equipo técnico del templo fue la gran innovación que permitió culminar sus torres centrales; el adhesivo LOCTITE EA 9497 de Henkel fue la tecnología, invisible pero imprescindible, que hizo posible que ese sistema funcionara.
A veces, lo más importante no es lo que vemos, sino lo que lo hace posible. Un sueño concebido para el futuro, construido generación tras generación: dos visiones —la de Gaudí y la de Fritz Henkel— unidas por el tiempo. We make it happen.
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